Observar. Esperar. Observar otra vez, reflejo de lo que veo, de lo que decido no ser. Y elijo este sitio, mi posición. Vuelven los ojos hacia mí, un reflejo logrado, pero ya no es mi suelo. Transitar y definir. Vuelvo a observar y a moverme nuevamente hasta darme cuenta de que este transitar es mi verdadero sentido. Pero por las dudas, no dejaré de observar, porque todo puede volverse trampa, incluso estos ojos pueden no ser los míos.